La relajación consiste en alcanzar un estado íntimo, de tranquilidad, serenidad y armonía en todo mi ser. A través de la descontracción consciente y seccionada del cuerpo, unida a una actitud de paz, a una relajación mental en una sola imagen. No hay una relajación que llegue a una pasividad total, recordemos que existimos en la dualidad de actividad y pasividad, el hecho de definirte a ti mismo y ser un individuo en el todo es una tensión, más sin embargo, la técnica de relajación consciente nos ayuda a relajarnos en secciones o en las distintas frecuencias en las que nos manifestamos y percibimos, en primer instancia relajar el cuerpo y percibir con la mente, las emociones, los sentimientos, poco a poco seguimos relajando conociéndonos en nuestra profundidad y encontrando formas más sutiles de percepción.
Recuerda esto, la relajación no es un descanso inconsciente, no es para nada como dormir, es dejar en paz y armonía el cuerpo o la mente etc., para percibir con mayor atención en estados profundos de consciencia.
Además de ayudarnos en el control de los estados de ánimo con la relajación hay un decrecimiento en el consumo de oxígeno, excelente para crisis de asma. La mente puede acceder a una mayor concentración. Notable baja de iones lactato en la sangre que generan ansiedad. Reducción y regularización del ritmo cardíaco. Sensación de peso y calor.
Si el ejercicio no fue muy intenso podemos hacer cuatro contracciones ultimas ayudándonos a relajarnos, en la postura savasana o del cadáver (ver posturas) inhalar elevando la cadera, manos y cabeza contrayendo con mucha fuerza todos nuestros músculos hasta los de la cara, empuñando las manos, al exhalar bajamos cadera relajándonos al máximo, lo hacemos cuatro veces y la ultima exhalación cerramos los ojos y nos relajamos.
Nos acomodamos bien en savasana,
Cerramos los ojos,
Nos liberamos de cualquier incomodidad o molestia,
Soltamos el cuerpo por completo,
Se consciente de tu respiración, date cuenta que conforme pones atención en ella el ritmo desciende poco a poco, hasta que se convierte en una respiración pausada, lenta.
Sonríe, has una pequeña sonrisa, y siéntete por completo, ¿Cómo te sientes sonriendo?, ¿Qué cambios hay a partir de esta sonrisa?, siente como en cuanto sonríes tu cuerpo sabe que puede relajarse, sabe que todo esta bien, sonreír es positivo para el cuerpo, se libera, mantén la sonrisa al menos en la relajación y si puedes toda la sesión o más.
Mantén ese ritmo pausado respirando muy sutilmente con mucha calma
Sentimos como inhalamos frescura, vida, paz, y exhalamos todo el cansancio y las preocupaciones, sintiendo como con cada exhalación se relaja seccionadamente el cuerpo, al exhalar relajar los pies soltándolos que caigan hacia los costados, enseguida lo hacemos con las pantorrillas, rodillas, muslos y poco a poco hasta llegar a la cabeza, dejando el cuerpo por completo relajado y en paz,
Relajamos la mente, enfocándonos en imaginar blanco a todo nuestro alrededor, no vamos a dejar la mente en blanco, es imposible, lo que hacemos es crear una sola imagen y sostenerla, no permitas que lleguen otros pensamientos o imágenes, deja que todo fluya por si solo y sin forzar nada regresamos a la pura blancura, a la luz, con esa imagen en la mente, el cuerpo completamente quieto, sonriendo, ojos cerrados, respirando con mucha tranquilidad nos quedamos en relajación al menos cinco minutos.
Después de estos cinco minutos de relajación poco a poco interrumpimos el ejercicio haciendo una respiración profunda, sigo respirando con profundidad y con cada inhalación sin moverme siento mi cuerpo poco a poco, inicio sintiendo mis pies, las pantorrillas y así con cada inhalación hasta recorrer todo el cuerpo.
Al sentir todo el cuerpo pon atención a lo que perciben tus oídos, trata de enfocarte a sonidos muy lejanos, respira con tranquilidad y escucha.
Con los ojos cerrados y en la completa quietud, siente con toda tu piel, reconoce sus sensaciones, siente tu ropa, la dureza y temperatura del piso, el viento, la temperatura, etc.
Enseguida inhala profundo y al exhalar ya sin aire pasas un trago de saliva.
Varias respiraciones cortas y rápidas para olfatear, detectar olores y activarnos al mismo tiempo.
Mover los dedos de las manos y de los pies, poco a poco movemos las manos, los brazos (estirándolos), empezamos a parpadear y hacer los movimientos que consideres necesarios (estírate, flexiona brazos y piernas, gira tu cabeza a un lado y otro) para activarte poco a poco, manteniendo el estado de relajación y concentración, recomendable hacer la postura del feto, respirar con tranquilidad y poco a poco incorporarse.
Practica la relajación lo más que puedas, antes de dormir, de comer, de estudiar, y por supuesto antes de meditar todos los días en la mañana y en la noche.
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