En seguida con el grupo de pequeños la relajación y/o meditación. Iniciar con una secuencia de respiraciones, utilizar alguna técnica de relajación o meditación, breve para no cansar a los niños, debe ser aceptada por los pequeños y no forzada, en un inicio todo será breve y dinámico y poco a poco conforme se entienda se irán haciendo las rutinas con mayor detenimiento y consciencia.
Relajación del robot. Boca arriba de preferencia con las piernas ligeramente separadas, los pies caen a los costados, los brazos bien extendidos con las palmas hacia arriba, dedos relajados, cerrar los ojos y a la indicación exhalando apagaremos el motorcito de los pies, enseguida exhalando el de las pantorrillas, enseguida el foquito que esta en las rodillas y así hasta llegar al foquito que esta en la frente que apaga todo el motor, en cuanto se relajo todo el cuerpo, guiar la relajación, ya que el pequeño será difícil mantenga una sola imagen en su mente los llevamos al mejor lugar de protección y tranquilidad, imaginamos que estamos en el vientre de nuestra madre, escuchamos su corazón, estamos flotando, esta calientito. Después poco a poco salir de la relajación con la misma técnica, ir prendiendo los motorcitos y los focos. Aparte de ir al vientre de la madre, podemos enfocarnos a las sensaciones como en los sonidos raros y lejanos, en lo que siente la piel, olores, etc. al final de la relajación es muy bueno compartir experiencias, hay que preguntar a nuestros niños que sintieron.
Meditación con la luz de la vela. Después de respirar y relajar todo el cuerpo, sentados cómodos con la espalda bien erguida ver una vela en el centro del circulo, acercarnos lo más posible, hasta donde sea seguro, intentar quedarnos un minuto viendo la flama sin parpadear, cerrar los ojos y ver la flama en la mente, la imagen por lo general es retenida por los niños y es algo mágico el traslado de la imagen de la flama en la vela a la flama en la mente, contemplar la flama en la mente medio minuto más, después salir generosamente de la relajación, abrir los ojos y escuchar las experiencias de los pequeños.
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